La Laguna de Villena, desecada artificialmente en 1803 por la Acequia del Rey Carlos IV, dio lugar a una superficie donde actualmente encontramos afloramientos diapíricos de yesos, arcillas triásicas, calizas y dolomías del Cretácico.
Oraval es la expresión de los viñedos en esta compleja variedad de suelos de escorrentía, que durante tantos años sirvieron como drenaje natural de la Laguna de Villena.